- No mames, yo me safó aqui, ya no…
- No digas idioteces, no puedes dejarme solo en esto, además ya casi lo logramos.
- …no wey, yo me safo…yo me safo…¡CUIDADO CON EL TOPE!
- ¡¡¡¡AAAAHHHHHHH!!!!!!!
…
…
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…
Mintras trata de incorporarse, Miguel siente humedo su pantalón, pero no se detiene a ver si es su sangre o algo de gasolina derramada por la motocicleta. A lo lejos se oyen los gritos de una patrulla. Miguel queire correr, pero sus piernas no tienen las mismas intenciones.
Como puede, se pone en pie, y acelera el paso. Unos metro adelante recuerda a su compañero, y voltea pero solo por unos segundos. Por la oscuridad de la calle no puede reconocer nada. No sabe que pasó con su cómplice.
